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Doval Narciso Horacio "El Loco"


Posición: Delantero, Wing derecho
Período: 112
Partidos jugados: 1962-68 y 1979
Goles: 40
Debut: 11 de noviembre de 1962 (River 4 - San Lorenzo 1)
Nacimiento: 4 de enero de 1944. Buenos Aires, Argentina

Un toque, un amague, una pisada, un freno de golpe y de pronto un cambio de dirección, el rival pasa de largo y él siempre se la lleva, la tiene atada.
Es Narciso el pibe que juega en los potreros de Palermo detrás de la embajada de los Estados Unidos, es Horacio el crack que reverencia el buen gusto, la tradición del fútbol argentino que viene del fondo de la historia.
El ojo clínico del técnico de inferiores  Florencio Doval y de un gran dirigente como “Pancho” Angotti  hacen que  Narciso llegue a San Lorenzo para consagrarse campeón y goleador en sexta división, sus ojos se agrandan cuando lo ve al “Manija” Coco Rossi deleitar los domingos futboleros en el Templo de Boedo, quizás sin darse cuenta que ya falta poco para jugar en la primera de San Lorenzo.
Doval es un rival de la soleminidad, es un rebelde en la vida y en el verde césped, con solo 18 años debuta a fines de 1962 ante River en el Monumental, la tarde fue de derrota, pero el desconocido pibe de melena rubia se la pasó cargándolo a Amadeo Carrizo.
El  “Loco” se consagró Campeón de Tercera en 1963 y a partir de 1964 se recibió de Carasucia, con una camada de pibes que desdramatizaron el fútbol, junto al “Cordero” Telch, Zárate, Albrecht, el “Toscano” Rendo, “Nano” Arean, el “Bambino” Veira, “Popoff” Casa.
Aquella tarde de Marzo de 1964, en el Gasómetro por la Copa “Jorge Newbery” el periodismo y la expectativa futbolística pasaba por ver las nuevas estrellas de Racing, César Menotti, Daniel Bayo y Luís Maidana, sin embargo después del baile que le dieron los pibes del Ciclón, sobre todo Doval y Casa tras el triunfo de San Lorenzo por 3 a 1 todo el mundo futbolístico maravillado terminó hablando del “Loco” y de “Popoff.
El Campeonato del 64 tuvo a los pibes como grandes protagonistas del torneo, divirtiéndose y divirtiendo, al año siguiente Narciso terminó consolidándose, porque más allá que el equipo defeccionó Doval tuvo tardes destacadas, quedando en la memoria de muchos hinchas aquel giro de cabeza espectacular cambiándole el palo a Roma de Boca en la Bombonera en aquel triunfo azulgrana por 1 a 0.
A su calidad extraordinaria le agregó la picardía como aquel gol a Carrizo mientras discutían los jugadores de San Lorenzo y River, se la pidió al “Toscano” Rendo y se la tocó a un costado al arquero millonario, ante la mirada de sorpresa de propios y extraños.
Su magia siguió deslumbrando las canchas nacionales, hasta sufrir las consecuencias de la moralidad de la dictadura de Juan Carlos Onganía y ser suspendido por un año justamente en el tiempo de “Los Matadores” por el tema de la azafata, donde Narciso se hizo cargo de la acusación para salvar a un compañero.
El “Maestro” Tim conocedor de su magia en 1969, se lo llevó al Flamengo de Brasil, para dejar de ser “El Loco” y transformarse en “El Gringo” así lo, llamaban los torcedores que lo adoraban, deslumbró a los “Cariocas” en tiempos de Pelé y compañía, en el mejor Brasil de siempre, Narciso fue idolatrado y admirado, es que con su calidad le puso el ritmo de Samba al fútbol, y  fue declarado Ciudadano Ilustre de Río, ganó los títulos de 1972 y 1974 con el Flamengo y fue el goleador de los Torneos de 1970, 1972 y 1974.
Dos años después pasó al rival de toda la vida del Flamengo, el Fluminense y también fue Campeón, ningún hincha del Flamengo le recriminó nada, las dos hinchadas antagónicas lo amaron. Es que Doval fue lejos el mejor jugador extranjero que pisó tierras brasileñas desde siempre y hasta nuestros días.
Volvió a San Lorenzo en 1979 con 35 años, pero “El Loco” encontró un Club, abandonado y desvastado por las pésimas dirigencias, encima con Carlos Bilardo como Técnico, que intentó abrumarlo con su táctica, justo a Doval, el mayor rival de la solemnidad, no jugó muchos partidos, pero le alcanzó para mostrar algo de su magia, como la tarde del 5 a 0 a Chacarita en San Martín, donde convirtió 3 goles y se llevó una ovación que todavía como testigo presencial resuena en mis oídos, “El Dale Loco, dale, dale Loco” movió los tablones del Estadio Funebrero o aquel golazo que le convirtió a Ferrero arquero de Central en Avenida La Plata.
En 1980 cerró su carrera en Estados Unidos, donde después fue Técnico y Preparador Físico.
La madrugada del 12 de Octubre la muerte lo sorprendió a los 47 años en el boliche New York City. Dicen que rió y bailó toda la noche y no tomó alcohol. En su velatorio, la frase de Toscano Rendo sintetizó su forma de vivir: "Si había una lista de 100 personas que debían morir, el era el 101". 

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